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Agotamiento Parental

Es natural que aún cuando disfrutamos de nuestra tarea como padres, y estamos conscientes del compromiso y la responsabilidad que tenemos, en ocasiones resulte complicado ejercer nuestro papel como cuidadores y guías.  Y, seguramente tras un año de confinamiento, habrá momentos en que ha llegado a ser abrumador.  Manejar la casa, atender las necesidades de los hijos, apoyar con la escuela en línea, organizar los ambientes de aprendizaje, lidiar con las propias responsabilidades profesionales, sobrellevar la situación económica, pasar tiempo de calidad en familia, procurar espacios de intimidad, mantener las condiciones de higiene adecuadas…  Sin duda, permanecer optimista y de buen humor en medio de ésta sobrecarga e incertidumbre no es sencillo.

En los años 70’s el psicólogo Herbert J. Freudenberger realizó varios estudios para hablar sobre el agotamiento laboral, conocido como ndrome de Burnout, pero abordarlo a nivel parental es complicado pues en nuestra sociedad se nos enseña que la crianza debe de ser una tarea placentera, por lo que no es fácil reconocer públicamente nuestro verdadero sentir.  No es socialmente aceptable que una madre y/o un padre se cansen, al contrario, deberían de nutrirse con los logros de sus hijos.  Y sí, es gratificante verlos crecer, pero también es sumamente agotador.

Lo extenuante de la paternidad es que no tenemos un parámetro sobre cuál es el éxito, las demandas de los hijos son constantes, hay demasiada presión emocional e incontables tareas a realizar.

Antes de querer salir corriendo y abandonar todo, necesitamos estar alerta para identificar síntomas de agotamiento, no sólo físico, también mental y emocional: irritabilidad constante, desapego emocional de la pareja o de los hijos, respiración agitada, fatiga continua, apatía o indiferencia, inquietud, ansiedad y frustración son sólo algunas señales de que estamos llegando a un límite importante.

El “Agotamiento Parental” (Parental Burnout) se asocia con tres tipos de conducta de los padres:

  1. Ante su extenuante tarea, llegan a tener la ideación de escape, imaginan que abandonan todo, añoran vacaciones y tienen la fantasía de simplemente dejar la paternidad y todos los factores de estrés que ésta implica.
  2. Frente a la fatiga, caen en comportamientos negligentes, dejan de poner cuidado al realizar sus tareas de educación y crianza.  
  3. Se encuentran más irritables, son poco tolerantes y suelen tener actitudes violentas que pueden incluir desde la agresión verbal y psicológica (por ejemplo, amenazas o insultos) hasta la agresión física (golpes o bofetadas) dirigida a sus hijos.

¿Qué podemos hacer para evitar caer en este agotamiento?

  • Trata de vivir el momento presente, no te preocupes por lo que podría pasar, con frecuencia imaginar el futuro genera ansiedad.  En cambio, vivir en el aquí y en el ahora nos permite apreciar lo que tenemos.
  • Jerarquiza tus responsabilidades.  No todo tiene que resolverse de inmediato, y no todo tiene la misma importancia.  Analiza el valor que tiene cada situación, para ti, y resuelve primero lo importante.  
  • Organiza tu día y el de tus hijos, crea un calendario con espacios determinados para trabajo, descanso y convivencia.
  • Busca momentos de relajación, actividades que te den tranquilidad y que disfrutes: darte un baño, leer un buen libro, meditar…
  • Practica ejercicio, esto trae grandes beneficios para la salud física y mental, se liberan las conocidas “hormonas de la felicidad” (dopamina y serotonina, endorfina) lo que, además de traer bienestar, ayuda a prevenir la depresión.
  • Atrévete a pedir ayuda, seguramente tu pareja, una vecina o algún familiar estará dispuesto a brindarte su apoyo.  No es debilidad ni falta de capacidad, simplemente, no podemos con todo.
  • Evita compararte con otros padres, las comparaciones aumentan la presión y los sentimientos de insuficiencia, bajan la autoestima y nulifican el gran trabajo que haces como padre.  Haz lo que te funcione y trata de no preocuparte por lo que piensen los demás.
  • Promueve espacios de convivencia con otros adultos, contacta a tus amigos, procura conversaciones adultas, encuentra momentos para compartir en pareja.

Espero que estos consejos te ayuden no sólo a reducir el estrés y el cansancio, sino también a construir relaciones saludables y crear redes de apoyo.

Marifer Calderón
Consultoría Práctica en Paternidad
Asesoría en línea
Facilitador Autorizado Instituto Neufeld
@marifer_calderon_
www.marifercalderon.com