fbpx
2020 Publicación Apoyo

A Considerar

Seguir las reglas

avatar

Publicado

en

Recientemente vi una película de esas que les podemos decir “palomeras” que en español lleva el título de “¡Hoy si!”, y está basada en un libro infantil de mismo nombre. Es la historia de una familia digamos convencional en donde el papá (Carlos) sale todos los días a trabajar y la mamá (Allison) está en casa con los 3 niños. Durante una conferencia entre maestros y los padres de los dos niños más pequeños, los maestros le hacen una observación a Allison, en donde parece que ambos niños han expresado de diferentes maneras, que la perciben como una dictadora, que nunca acepta la opinión de nadie más, que siempre les dice que “no” a cualquier cosa que pidan o hagan y que en general no les gusta estar cerca de ella. Como es de esperarse Allison sale completamente agobiada de la reunión y comenta con Carlos que se siente muy mal por lo que sus hijos piensan de ella, y que se siente muy frustrada con el ya que cuando llega de trabajar siempre les dice que “si” a todo, haciéndola parecer a ella como la mala del cuento. Un maestro escucha la conversación y les dice que porque no intentan hacer una dinámica que está muy de moda, que se llama el día de “¡Hoy si!”. Se trata de que un día les den a sus hijos el timón de mando de las reglas de la casa, mientras los papás tienen que decir “si” a todo lo que les pidan ese día. Lo proponen como una especie de válvula de escape ante la frustración de los hijos por el hecho de que sus papás les digan que “no” a la mayoría de sus peticiones, con ciertas restricciones, que van desde presupuesto hasta distancia de traslado, incluyendo restricciones por seguridad. No les cuento más de la película para no arruinárselas, porque en general está divertida. Pero como ustedes podrán suponer, el resultado del día de “¡Hoy si!, no es precisamente el mejor.  Además de hacerme reír un rato, me dejó pensando en algunos puntos que creo que vale la pena reflexionar sobre ellos.

El primero es que la paternidad es una responsabilidad que los padres sienten sobre sus hombros y que los lleva a ser de maneras que nunca pensaron y a hacer cosas que nunca soñaron. Convertirte en papá o mamá, te hace madurar. Allison decía que antes de tener hijos era divertida, aventurera, aventada, simpática y siempre decía que “si” a todo lo que le proponían hacer que fuera divertido. Y ella extraña ser esa persona, pero al mismo tiempo reconoce que ser madre la pone en una posición de responsabilidad sobre el bienestar de su familia y de sus hijos. Que, aunque quisiera decir que “si” a muchas cosas, no puede dejar de tomar en cuenta el riesgo en el que pone a sus hijos si no mantiene sus límites.

Otro de los puntos es la frustración que uno de los padres experimenta cuando no siente el apoyo de el otro al momento de establecer los límites y las reglas. A nadie le gusta ser el malo de la película, a todos nos gusta que nuestros hijos nos quieran y nos sonrían, pero si en casa hay dos adultos a cargo, es importante ponerse de acuerdo y tal vez balancear un poco los papeles. El punto importante es que son los adultos los que están a cargo, y aún teniendo estilos diferentes, el adulto nunca se debe de convertir en otro hijo al que hay que cuidar. Allison resiente esa postura cómoda de Carlos en dónde él nunca pone límites y siempre hace parecer que ella es la dictadora en la familia.  En el momento en que Carlos asume su parte de la responsabilidad, la frustración de Allison desaparece y entonces pueden trabajar juntos para ayudar a sus hijos.

También sucede que a veces sin darnos cuenta nuestro enfoque se vuelve negativo. Me refiero a esta precepción de los hijos que solamente les decimos que “no”. Muchas veces nos metemos en el tren de la vida diaria y no nos detenemos a pensar si estamos satisfaciendo realmente las necesidades de nuestros hijos. No estoy hablando de lo que “quieren” sino de lo que “necesitan”. Si un niño constantemente nos está pidiendo algo, ya sea con palabras o con comportamiento, seguramente alguna necesidad tiene que no está satisfecha. En la mayoría de los casos, los niños no saben cómo pedir lo que necesitan y lo disfrazan de lo que quieren, y entonces nuestra respuesta mas sencilla es decir “no”. Es nuestra responsabilidad observar, escuchar, ver más allá de la superficie y tratar de descubrir lo que está debajo. Y entonces en lugar de decir “no” a sus peticiones, podemos decir “si” dándole un poco la vuelta. Nando, el hijo de Allison y Carlos, de aproximadamente 10 años es un científico natural. Todo el tiempo está haciendo experimentos, con lo que puede y tiene al alcance. Explota comida, hace volcanes de espuma, hace bebidas de colores. Y claro, como estos experimentos hacen un desastre en casa, cada vez que pide algo para hacerlos la respuesta es “no”. Pero que pasaría si en lugar de decirle no, los papás pudieran ponerle un lugar especial en casa, con las medidas de seguridad necesarias, con cierta supervisión, en fin, la mayoría de sus no, se convertirían en si.

Por otro lado, la presión social hace que tomemos decisiones con las que no estamos completamente de acuerdo. La primera respuesta de Allison a las críticas de los maestros fue que obviamente ponía límites, que ese era su papel como mamá. Pero cuando sintió que los maestros de la escuela la estaban juzgando por ser una mamá demasiado estricta, entonces consideró hacer el día de ¡Hoy si!, aunque su intuición le hacía dudarlo. El maestro de la escuela se lo recomendó porque dijo, es lo que todos hacen hoy, es lo que está de moda. Es de sabios cambiar de opinión, es perfectamente normal y sano cambiar el rumbo si nos damos cuenta de que algo no funciona. La clave está en el porqué hacemos algo, si es por presión o porque está de moda, o porque es lo que corresponde para nuestra familia y nuestros hijos.

Y finalmente, una de las características que deberíamos tener como adultos supuestamente maduros es poder ver ambos lados de las cosas. Es decir, poder ver el gris y no quedarnos solamente en el blanco o el negro. Poder ver las ventajas y desventajas al mismo tiempo, poder estar en un balance. No necesitar días de todo SI porque los demás son de todo NO. Obviamente esta película es una comedia que pone de forma divertida las consecuencias de vivir en los extremos. Pero en la vida real, vivir en los extremos no es precisamente divertido. Los padres estamos en la vida de nuestros hijos, entre muchas otras cosas, para contenerlos, para establecer los límites necesarios para que ellos puedan ir creciendo y desarrollándose de manera segura, pero con el espacio suficiente. Suena fácil, hacerlo… es muy difícil.  En un momento de la película en que Katie, la hija de 14 años, está en medio de una situación que la rebaza, lo primero que piensa es que su mamá tenía razón cuando le dijo que no podía ir a ese lugar sola. En ese momento se dio cuenta intuitivamente que la contención de los límites de su mamá la hacían sentirse segura.

Por eso no se trata de todo o nada, de límites o libertad. Se trata de equilibrio. De un equilibrio que debe emerger de nuestra mirada, de nuestro lugar de responsabilidad en dónde el bienestar de nuestros hijos siempre esté en la mira. Y si, seguramente muchas veces nos vamos a equivocar, o a veces vamos a parecer los peores dictadores, o los padres más benevolentes de la cuadra, nos van a criticar o no vamos a estar a la moda. Porque la regla más importante en la crianza es que no hay reglas. Si escuchamos a nuestra intuición, cada familia podrá recorrer su propio laberinto.

Lic. Ma Esther Cortés
Asesoría en Educación y Crianza /Facilitador Autorizado Instituto Neufeld
Facebook @amareducarmadurar Instagram @amareducarmadurar
maecl3@gmail.com