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EL NIÑO Y LA ECOLOGÍA

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El mundo entero ha volcado su preocupación hacia un tema de enormes proporciones que es la destrucción del medio ambiente y las nocivas repercusiones que cada día se hacen más patentes. Se han desatado campañas masivas para intentar rescatar el equilibrio natural de nuestro planeta.

Sin embargo, no sé ha tomado con suficiente seriedad a un importante porcentaje de la población que posee un enorme potencial para ayudar a resolver la situación en el futuro: los niños.

Está cobrando cada vez más importancia enseñar a los niños a observar y comprender la naturaleza, principalmente porque no se puede cuidar adecuadamente algo que no se ama, y no se puede amar lo que se desconoce. La tarea de tener una conciencia ecológica resulta difícil si se toma en cuenta el desapego que actualmente existe hacia la naturaleza. Cada vez es más raro ver a los niños buscando grillos o haciendo una casa de varitas para una “catarina”, por cierto, muchos de ellos ni las conocen.

Es triste que esto suceda, pues las consecuencias son graves tanto para la salud de la sociedad como para el desarrollo personal e intelectual del niño. Este, desde la primera infancia pone de manifiesto su espíritu investigador y curiosidad para ubicarse en el mundo que lo rodea.

La naturaleza despierta en los pequeños un interés particular. La belleza, la dinámica, la novedad de los objetos y los fenómenos naturales en todos los tiempos no han podido pasar inadvertidos ante los ojos de un niño, pues construyen un amplio horizonte para las observaciones, el enriquecimiento de conocimientos y la experiencia infantil. Estas ejercen una profunda influencia en el desarrollo de la personalidad, la independencia de pensamiento, el carácter crítico de la inteligencia, el incremento de vocabulario, el perfeccionamiento de lenguaje, la memoria y atención entre otros aspectos fundamentales.

El niño debe estudiar directamente el mundo que lo rodea, y será solo a través del conocimiento de la naturaleza que los pequeños logren valorarla y realmente lleguen a poseer una “conciencia ecológica”.