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A Considerar

Cuando mamá y papá no están de acuerdo

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Una de las principales razones por las que me vistan mamás y papás, es porque no logran ponerse de acuerdo en cuestiones de crianza.

A veces mamá se siente sola, otras veces papá siente que no le permiten participar, cuando uno considera que es importante disciplinar al hijo el otro piensa que no es la manera adecuada o que el problema no es tan serio.

Por naturaleza, los seres humanos tenemos desacuerdos, las parejas no siempre van a coincidir.  El problema no es pensar diferente, el problema es cómo comunicamos esas diferencias, de qué manera como tratamos de resolverlas.

Cuando los niños ven que mamá y papá exponen sus puntos de vista, pero lo hacen de manera responsable y logran resolverlo rápidamente con amor y respeto, reciben una gran lección: las relaciones pueden reconstruirse.

Pero cuando las discusiones se vuelven recurrentes, cuando mamá y papá no logran comunicarse y aparece la violencia – que no necesariamente es un golpe, puede ser algo tan sutil como una mirada fría, un comentario irónico, una crítica, gritos o incluso indiferencia -, el niño vive una situaciones de estrés y esto activa en él hormonas de estrés, lo que genera un desequilibrio en su funcionamiento.

Como adultos, necesitamos tener presente que los padres somos “el lugar seguro” de nuestros hijos, si nos ven discutiendo se dan cuanta de que mamá y papá no están unidos, en ese momento no se sienten seguros, no confían en nosotros para que los tranquilicemos y, ellos no saben cómo gestionar el estrés que experimentan por lo que, más adelante puede manifestarse como tristeza, ansiedad, dificultades para dormir, conductas agresivas o desafiantes, problemas de atención, bajo rendimiento académico, dificultad para resolver problemas y/o incapacidad para construir relaciones sanas.

Por esto es importante que, como adultos, platiquemos sobre los temas que nos parecen importantes

  • Trabajar en equipo para la educación y crianza de los hijos implica apoyarse mutuamente.  Aún cuando no estén de acuerdo con algo, pueden respetar su decisión y hablarlo en otro momento, no frente al niños.  O bien, si consideran que lo que se está haciendo puede dañar física o emocionalmente a su hijos, puede intervenir de manera respetuosa y poniendo a salvo al niño“Lo que está sucediendo ahorita no lo podemos permitir, mamá y papá vamos a platicar cómo resolverlo, pero este no es el momento”.
  • Cuando no estén de acuerdo, por ejemplo, con un permiso, platíquenlo cuando estén a solas, expongan ampliamente sus razones y traten de ampliar su perspectiva escuchando al otro, probablemente los ayude a entender mejor la situación y a tomar juntos una decisión.  Si no pueden platicarlo a solas, y realmente hay uno de ustedes que considere tiene la razón, puede decir con firmeza “Necesito que me apoyes con esto”.
  • Si no estás de acuerdo con la decisión tomada, y quieres mostrar empatía a tu hijo, no desacredites al otro padre, puedes apoyarte en frases como “Entiendo que te sientas frustrada porque no te dejamos ir a la pijamada, a veces las decisiones de papá y mamá parecen injustas, vamos a tratar de platicar más sobre este tipo de permisos”.
  • Eviten hablar “del problema” cuando se está presentando, déjenlo pasar y, más adelante, cuando ambos estén tranquilos, retómenlo expresando lo que le inquieta a cada uno de manera clara.  Recuerden que a ambos los une el amor por su hijo y ambos quieren su bienestar, reflexionen en la pregunta ¿esto le hará bien a mi hijo?
  • La empatía no es sólo “ponerse en los zapatos del otro” es también tratar de sentir lo que el otro siente y entender el por qué.  Nuestro sistema de crianza en gran medida está influenciado por nuestra propia infancia, ¿cómo fue la de tu pareja?  Probablemente si entiendes esto, puedes ser mucho más compasivo para entender sus decisiones.

Identificar la manera como se relacionan tu y tu pareja ayudará a entender el lugar que se da cada uno dentro de la familia.  Aprender a comunicarse es esencial, y parte de comunicar es escuchar para entender, no sólo escuchar las palabras, fijarnos en el lenguaje corporal, el tono de voz,  las intenciones… Lo mismo cuando comunicamos ¿qué dicen mis gestos? ¿Qué es lo que quiero que entienda mi pareja?  

Cuando ustedes como pareja logren entenderse y llegar a acuerdos para las cosas importantes, y al mismo tiempo sean capaces de hablar de las no tan importantes, entonces estarán modelándole a sus hijos maneras saludables de resolver conflictos y al mismo tiempo los harán sentir más seguros.

Marifer Calderón
Asesoría Parental
Orientación Educativa Familiar
www.marifercalderon.com